martes, 12 de julio de 2011

Ya está a la venta mi libro "I"

Hola a todos. Ya publiqué mi libro de fotografías en blurb. Podrán ver en línea las primeras 15 páginas. Espero que lo disfruten y, si quieren, lo compren. Buen día

miércoles, 2 de febrero de 2011

En silencio jamás


Estar en silencio es una total falacia. Callado uno está; pero en silencio, nunca. Me siento en la cama tratando de estar en una absurda paz que es imposible de alcanzar a menos de que uno se lo proponga y se olvide del taladro del vecino que está remodelando su departamento por tiempo indefinido, la secadora de la señora de abajo, alguien que rueda un mueble, un risita burlona a lo lejos, los motorizados, los autos que pasan. ¿La gente no debería estar trabajando a las tres de la tarde? ¿Todos son autónomos o desempleados? No puede ser.
Nunca había visto ese lunar en el dedo medio del pie izquierdo. ¿Habrá estado ahí siempre o apareció para decirme algo? Para qué mentirse, hace tiempo dejé creer en señales. Definitivamente la mente, o al menos la mía, no puede estar en blanco.
Los que meditan se merecen un premio. A veces pienso que ellos dicen que logran no pensar, pero realmente andan elucubrando acerca lo que está pensando el que está al lado con los ojos cerrados.
Ladrón juzga por su condición.... El tiempo pasa lentamente, es casi absurdo.

martes, 14 de diciembre de 2010

Lo posible y lo probable.. y tal vez, tal vez...


Tal vez nació un caluroso día de octubre, bajo el regente de escorpión. De ese signo y del sol inclemente obtuvo su temperamento impetuoso, su carácter explosivo y la gran intensidad de sus emociones. Ahora tiene 15 años, quiere ir a la universidad y también le gustaría ir por el mundo a conocer palabras de otros idiomas. No sabe qué hacer con su vida, pues aún no decide si soñar e imaginar o irse por el camino seguro.
A Tal vez le gustaría pedir consejo a sus padres posible y probable, sin embargo, le resulta muy difícil tomar partido por uno o por el otro, ya que ellos son muy diferentes. De hecho, él mismo no entiende cómo ellos pueden convivir. Posible y probable, cada uno por su parte, quisieron darle el mejor consejo de vida para su pequeño.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Contradicciones complementarias


Según Dante las cosas o las substancias inteligentes pueden adquirir un sentido corporal; tal es el caso del amor, que en sus discursos puede oír o pensar. En este marco la incertidumbre adquiere la habilidad de pensar, sentir y enseñar que podemos estar en un filo frente al abismo y que lo que antes se consideró como malo, puede ahora ser considerado como bueno en su matriz de posibilidades, pues lo apodíctico es altamente cuestionable.
Las sociedades cambian constantemente y, en vez de ser esto algo contraproducente, es un avance. No existen fronteras, el futuro “ha dejado de ser un imán y se desvanece la visión del tiempo…”. Eso es precisamente la incertidumbre, una poesía que ofrece variaciones sin cesar dentro de la unidad. El futuro es lo que no se sabe, lo que da pie a la imaginación.
Se considera la apertura a las probabilidades, al azar, a las diferentes percepciones del mundo y al humor, como aportes fundamentales. Esto en razón de que se otorga una capacidad de intuir que todo es impredecible y que, desde el nacimiento de la incertidumbre, hay riesgos, peligros y una ambigüedad de la que se goza, pero también establece la responsabilidad como consecuencia directa del don de la libertad.
Se puede contar una melodía y hacer ópera de una historia, como puede suceder al revés. De una nota musical, puede nacer un cuento. La ambigüedad es un gozo. Como dice Octavio Paz, el canto se vuelve cuento y el cuento canto.
¿Quién diría que cuando la vida parece no tener sentido, se puede concebir como una liberación? El sentirse sin saber a dónde dirigirse es un remanente de la incertidumbre. La realidad es entonces inaprehensible, y es al mismo tiempo una danza que nos despoja de ataduras, ya que nada se margina, ya que los finales no son necesarios.
La infinitud representa un espacio vacío, una ecuación de uno entre cero, una medida vasta que se alarga tanto como se desee, una eternidad. Esa es una característica básica de la incertidumbre, que sólo puede proponerse ella misma, que a su vez se entiende como una nada.
Ella -la incertidumbre- es quien descubre lo múltiple, ya que la pluralidad, lo incierto y lo abierto son la base de toda reflexión. Ella podría ser un familiar cercano de lo posible, pues se invita al debate entre la aporía y la razón, entre la anulación del pensamiento racional y la imaginación simbólica.
La incertidumbre es entonces omnisciente. Irrumpe en la conciencia, en los sistemas morales. Ejerce un eje de valoración de lo epistemológico, de los principios de la física cuántica, pues atisbar en los hechos del mundo implica cambiar la esencia misma de lo examinado, y lo que se cuestiona adquiere validez.
El mismo criterio se aplica a la fe, que se valida en la medida en que se duda ya que el que cree es quien investiga y pregunta. La fe, en consecuencia, es uno de los retoños de la incertidumbre pues permite el juicio, las contradicciones y el amor por lo desconocido. De la misma manera, con la tradición moderna se repara en la ruptura, pues la tradición se perpetúa en la medida en la que se niega. También, con la poesía vemos la vivificación de la modernidad con su negación.
En la modernidad se advierte la incertidumbre, en razón de que el rasgo distintivo de ésta, es la crítica de la religión, la filosofía, la moral, el derecho la historia, la economía y la política. La utopía, los proyectos que se vislumbran como irrealizables son su sello. Así se comprende que los huecos que se abren son riesgos y peligros de la negación de lo racional.
Por otra parte, la esperanza es parte de la incertidumbre La poesía es la salida entre la revolución y la religión. Ella es la otra voz porque canta las pasiones, no tiene fechas, es tuyo y de nadie al mismo tiempo, es entusiasmo y melancolía.
Me siento una nómada apátrida pero entiendo que eso no es una condición negativa, ya que la incertidumbre me permite invertir ese sentimiento en un viaje. La travesía a Ítaca es una posibilidad que puede no llegar a ningún punto, pero es una oportunidad de emprender un camino de ambigüedades, de nuevos esquemas, percepciones y de valoraciones.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Vida Aérea (Parte 3) El desenlace

Imagen extraída de http://rafablasco.wordpress.com/
Chupar sangre se convirtió en el néctar de su vitalidad. Mientras bailaba desnuda en una de las múltiples bacanales nocturnas, comenzó a sentirlo. Nadie le dio lección alguna sobre ese delicioso líquido rojo, sin embargo ella supo de inmediato que le gustaría en exceso.

Fly se acercó a ella y se quitó sus lentes oscuros. Su necesidad de copular y de ser el machote del grupo lo hacían comportarse como un mal imitador de Elvis Presley. No obstante Asquita estaba fascinada por sus patas, su espalda y sobretodo, sus conocimientos del mundo.

Volaron por un trago de alcohol; ella para ocultar los nervios, él porque su cuerpo ya no podía vivir sin esa sustancia. El homo sapiens encendió un cigarrillo sin saber que estaba compartiendo su placer con cientos de seres vivos. Asquita nadaba en los vicios como una vieja en el asunto, disfrutaba a plenitud de lo que se le ofrecía.

martes, 9 de noviembre de 2010

Vida Aérea (Parte 2)


Asquita se creía “la creadora del cha cha chá” al saberse dueña de un destino incierto. A pesar de eso, en vez de asustarse no pretendía volver atrás. Sus hermanas le gritaron que se bajara del homo sapiens, le rogaban que diera un solo saltito; ella hacía como que no las escuchaba, era mejor eso que tratar de decir un discurso que nadie entendería por el sonido de las cornetas de los autos, los tubos de escape de las motocicletas y los alaridos del que vendía tostones y café con azúcar. Sus alitas temblaban, un poco de emoción y otro poco por la bruma que caía sobre ella.

Nadie, nadie de su familia había podido dejar Campo Rico ¿Lo habían intentado? Sí, desde luego. La historia de Achí es famosa, todos la conocen. De generación en generación cuentan que el hermano de uno de los trastatarabuelos de Asquita tenía aires de grandeza. Una noche se elevó demasiado alto para irse y subir de escalafón social, pero un perro se lo había tragado de un solo bocado. Se dice que el macho se había convertido en inmortal dentro del hocico de la bestia y que a veces se le veía deambular por el barrio durante las noches húmedas.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Vida aérea (Parte 1)


Desde que nació sabía que su muerte estaba a la vuelta a la esquina. Le daba vergüenza decir su procedencia, pero una vez se le escapó la verdad: viene de un pocito de agua que se me acumuló en el basurero que queda al pie del barrio Campo Rico, ubicado en la Zona Metropolitana de Caracas.
Vino al mundo en una balsa junto a doscientos seres vivos más. Los recién nacidos pasaron dos días uno junto al otro, sólo esperando el momento oportuno para separarse porque cada uno debía luchar por su existencia desde el minuto en que su madre decidió dejarlos “a la voluntad de Dios”.
Creció más rápido de lo que esperaba, aprendió a nadar como todo un profesional en un instante. Estaba convencido de que la genética había hecho su trabajo, ya que nadie le había enseñado como desenvolverse en el agua para buscar alimento a los 200 que estaban en el charco.
Era un infante, requería de oxígeno así que se las ingenió para estirar su boca todo lo que pudo y hacer una batalla para durar otro día en el planeta tierra. A veces tenía que forcejear con sus semejantes. En una ocasión tuvo que apoyarse de un macho y dejarlo en el subsuelo para su propio beneficio, pero así era todo en Campo Rico. El espacio no era lo suficientemente grande para la población.
A la semana de subsistencia notó que algo había cambiado en ella; era su piel, la estaba mudando una y otra vez, esto le ocurrió cuatro veces hasta obtener la metamorfosis que su evolución ameritaba: se había convertido en toda una pupa.
En quince días era una adolescente. Ella quería ser adulta, como todo el que pasa por ese proceso, pero luego añoraría esos tiempos como los más felices de su vida. Todo aquel que pasa por esa etapa sabe lo que se siente. No es un momento de inactividad, pero no se quiere ser molestado. Se llamó así misma Asquita porque había escuchado durante su sueño a alguien decir Asquito y, dado que era niña, Asquita le caía perfectamente como vestido hecho a la medida.
Una mañana se hizo una reunión en Campo Rico. Sería la primera y única vez que Asquita recordara haber visto a su mamá. Ella se mostraba fría, como si no tuviera afecto hacia ninguno de ellos. Se le pasó por la mente que nunca había planificado la concepción de semejante nicho ecológico, de ahí el haberlos dejado abandonados.
Se agruparon para ver lo que su madre tenía que decirles. Alguien levantó la mano y preguntó: ¿Qué somos? Ella calmadamente respondió: Perteneces a la familia de los Culícidos. ¿Culícidos? Suena a…
Se formó una algarabía, nadie entendía que era ser un Culícido. La madre los cayó e intervino: Se los voy a decir claro y raspado. Ustedes son unos mosquitos y sus días, como el mío, están contados. Abrió sus dos alas y se fue, esa fue toda la explicación.
Unos dieron pequeñas vueltas en círculo -las hubieran dado más grandes pero el espacio no lo permitía-, otros lloraron sin entender lo que eso quería decir. Un grupo se reunió y comenzó a orar. Asquita simplemente se sentó en un rincón, no confiaba en la inteligencia de ninguno de sus hermanos, sólo tenía en la mente que su madre había usado su cuerpo para desplazarse por los aires. Eso haría ella cuando fuera grande.
“Cuando fuera grande” llegó justo al día siguiente. Comenzó a sentir en su cuerpo la necesidad de sacudirse con fuerza y de tanto tirar salió del pocito. Eso mismo les pasó a los demás. Asquita estaba cansada, el sol le pegaba directamente en su cuerpo, se quedó dormida.
No sabe cuánto tiempo pasó desde que cerrara los ojos. Cuando se incorporó, se percató de que estaba seca y aún no había muerto. Reflexionó sobre sí misma: era una adulta, era una adulta díptera y viviría su corto viaje por el mundo sin reparos.
Asquita observó su entorno. Ahora podía respirar a su antojo, había comenzado a odiar el pocito nauseabundo denominado hogar. Alzó la vista para deleitarse con un cielo azul y unas nubes blancas, no blancas no, se estaban tornando grises.
Mientras Asquita miraba hacia arriba, se quedó extasiada al ver cómo caía agua. Era realmente extraño ver chorros de este compuesto cayendo al suelo. De repente escuchó un grito. Un macho de los Culícidos había muerto mojado. Quiso llorar pero no pudo, lo que sentía era puro miedo.
Los mosquitos se separaron. Unos usaron el mismísimo momento para aprender a volar, los que no pudieron corrieron a abrigarse de la lluvia. Asquita estaba estupefacta.
Sintió que también sería su fin, sin embargo no le tocaba ese día. Un ser enorme de color rosado pasó a su izquierda y por instinto ella saltó hasta la pierna velluda de ese animal. Se alejó de los demás y para siempre. Su destino sería totalmente distinto. Adiós Campo Rico.



Continuará…

Fotografía obtenida en el siguiente enlace: http://fanjacc.wordpress.com/2007/08/