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lunes, 15 de noviembre de 2010

Vida Aérea (Parte 3) El desenlace

Imagen extraída de http://rafablasco.wordpress.com/
Chupar sangre se convirtió en el néctar de su vitalidad. Mientras bailaba desnuda en una de las múltiples bacanales nocturnas, comenzó a sentirlo. Nadie le dio lección alguna sobre ese delicioso líquido rojo, sin embargo ella supo de inmediato que le gustaría en exceso.

Fly se acercó a ella y se quitó sus lentes oscuros. Su necesidad de copular y de ser el machote del grupo lo hacían comportarse como un mal imitador de Elvis Presley. No obstante Asquita estaba fascinada por sus patas, su espalda y sobretodo, sus conocimientos del mundo.

Volaron por un trago de alcohol; ella para ocultar los nervios, él porque su cuerpo ya no podía vivir sin esa sustancia. El homo sapiens encendió un cigarrillo sin saber que estaba compartiendo su placer con cientos de seres vivos. Asquita nadaba en los vicios como una vieja en el asunto, disfrutaba a plenitud de lo que se le ofrecía.

martes, 9 de noviembre de 2010

Vida Aérea (Parte 2)


Asquita se creía “la creadora del cha cha chá” al saberse dueña de un destino incierto. A pesar de eso, en vez de asustarse no pretendía volver atrás. Sus hermanas le gritaron que se bajara del homo sapiens, le rogaban que diera un solo saltito; ella hacía como que no las escuchaba, era mejor eso que tratar de decir un discurso que nadie entendería por el sonido de las cornetas de los autos, los tubos de escape de las motocicletas y los alaridos del que vendía tostones y café con azúcar. Sus alitas temblaban, un poco de emoción y otro poco por la bruma que caía sobre ella.

Nadie, nadie de su familia había podido dejar Campo Rico ¿Lo habían intentado? Sí, desde luego. La historia de Achí es famosa, todos la conocen. De generación en generación cuentan que el hermano de uno de los trastatarabuelos de Asquita tenía aires de grandeza. Una noche se elevó demasiado alto para irse y subir de escalafón social, pero un perro se lo había tragado de un solo bocado. Se dice que el macho se había convertido en inmortal dentro del hocico de la bestia y que a veces se le veía deambular por el barrio durante las noches húmedas.